Opinión

El déficit de consenso y el gabinete de las lealtades

Opinión de Claudia Figueroa

Opinión de Claudia Figueroa - Lunes 3 de noviembre
Opinión de Claudia Figueroa - Lunes 3 de noviembre redes

Claudia Figueroa por Claudia Figueroa | 03-11-2025 07:27

El vértigo de estos siete días es la mejor prueba de que el triunfo electoral de La Libertad Avanza parece no haber traído la estabilidad esperada, sino una aceleración de la crisis política interna.

De la reunión con Gobernadores trascendió la foto que pedían a Milei desde EEUU, pero con el veto a la participación de los gobernadores de Buenos Aires, La Rioja, Formosa y Tierra del Fuego, el Presidente desaprovechó la oportunidad de diálogo post-electoral, y demostró que su concepción de “gobernar para todos” es un federalismo selectivo ya que las grandes reformas que reclama —laboral y tributaria— reclaman el consenso y los fondos de todos los argentinos. De hecho, los jefes provinciales que sí fueron invitados marcaron la cancha: lo primero es negociar el Presupuesto 2026, con lo cual la agenda de la Casa Rosada queda supeditada a la caja de las provincias.

El jueves, luego de la reunión con 20 representantes provinciales, el propio presidente de la Nación dejaba de lado los rumores sobre cambios en el Gabinete. Pero 24 horas después, llegó la renuncia de Guillermo Francos (y del Ministro del Interior), que precipitó nombramientos que exponen la debilidad del oficialismo. El ascenso de Manuel Adorni a Jefe de Gabinete, debilitó el músculo negociador del Ejecutivo justo en el lugar donde más lo necesita: el Congreso Nacional. Así, Milei ha sacrificado la necesaria capacidad de gestión política en pos de la lealtad incondicional.

La designación de Diego Santilli en el Ministerio del Interior es la segunda prueba de fuego a la coherencia. El diputado, que supo criticar las candidaturas testimoniales, ahora salta a un cargo ejecutivo, exhibiendo una doble vara que dinamita el discurso anti-casta y que evidencia que, en la Casa Rosada, la lealtad y la conveniencia política valen más que la ética electoral que prometieron.

Todo esto pasó en el sector del oficialismo, mientras la oposición le regala oxígeno al Gobierno con su implosión. El peronismo está roto: la acusación abierta de Cristina Kirchner a Kicillof por el resultado del 26 de octubre tuvo una respuesta inmediata de los intendentes bonaerenses, quienes salieron a manifestar un "fuerte apoyo a Kicillof". Así, el peronismo demuestra que, incluso en la derrota, su foco sigue siendo la disputa interna por el poder, y no la construcción de una alternativa creíble. La autodestrucción opositora es, hoy por hoy, el principal aliado de gobernabilidad que tiene Javier Milei.

¿Y ahora? Mientras el oficialismo y la oposición se debaten en sus propias disputas de poder, la realidad del día a día de la otra Argentina no ha cambiado y la euforia electoral se diluye junto con la ilusión de una pronta estabilidad económica para los argentinos.

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