Opinión

Gobernadores al límite: La ficción de los ATN y el ahogo planificado

Gobernadores al límites por las medidas económicas del Gobierno Nacional
Gobernadores al límites por las medidas económicas del Gobierno Nacional .

Claudia Figueroa por Claudia Figueroa | 26-03-2026 10:22

El escenario político argentino dejó de ser una negociación para convertirse en una extorsión “a cielo abierto”. La furia de los gobernadores no es un berrinche político; es el resultado de planillas provinciales que sangran en rojo mientras la Nación exhibe un superávit fiscal construido sobre el hambre de las provincias.

La administración Milei intenta disfrazar de "federalismo" lo que es, en realidad, un reparto discrecional y perverso. En marzo, se giraron $47.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN) a provincias "amigas". Suena a mucho, pero solo hasta que se cruza con el dato real: la deuda por coparticipación del primer bimestre supera los $800.000 millones.

La Nación hoy devuelve "migajas" de fondos que, por ley, le pertenecen a los distritos. El látigo y la chequera, el criterio no es la necesidad, es la obediencia.

Corrientes y Mendoza recibieron $8.000 y $7.000 millones, Jujuy y Neuquén apenas $2.000 millones. ¿Los enemigos? cero.

Jujuy: La contabilidad del precipicio 

Nuestra provincia vive una asfixia silenciosa. Los números que manejamos de fuentes directas son de terror: entre enero y febrero, Jujuy dejó de percibir $23.000 millones de coparticipación que le correspondían. ¿La respuesta nacional? Un ATN de apenas $5.000 millones en lo que va del año.

Las cuentas que no cierran: Para marzo, la caída de recursos nacionales llegaría a los $15.000 millones. Con ingresos proyectados de $120.000 millones y una masa salarial que exige $140.000 millones, la matemática es cruel: a Jujuy no le alcanza la plata ni para pagar sueldos. 

En conclusión, las provincias están financiando el "milagro económico" de la Rosada con su propia supervivencia. Sin obras, con medicamentos recortados y una inflación que no llega a cero, el plan es el no-plan.

Hoy, los gobernadores no son solo presos de la furia; son rehenes de una contabilidad diseñada para empujarlos al precipicio. ¿Hasta dónde aguanta la cuerda antes de cortarse?