Opinión

La política argentina entre el escándalo y el cinismo

Opinión de Claudia Figueroa

Opinión de Claudia Figueroa - 6 de octubre de 2025
Opinión de Claudia Figueroa - 6 de octubre de 2025 redes

Claudia Figueroa por Claudia Figueroa | 06-10-2025 07:23

La renuncia de José Luis Espert a su candidatura no es un simple tropiezo. Es la confirmación de que la "nueva política" es, en realidad, un espectáculo de inmadurez y cinismo que nos recuerda que, en este país, las soluciones rara vez vienen del lugar que prometen.

El escándalo, que se gestó durante seis años y explotó en el peor momento, no solo expuso el vínculo de Espert con Fred Machado (detenido en una mansión de Viedma, Río Negro, acusado por estafas millonarias e importar cocaína), sino que también desnudó la fragilidad de un gobierno desprolijo y desgastado. El supuesto “no tengo dudas de la honorabilidad del Profe” de Milei suena a excusa cuando su propio entorno (Karina Milei, Santiago Caputo y Sebastián Pareja), finalmente lo convenció de bajarlo. El capricho del presidente no pudo sostener una crisis que se manejó a los empujones y que se suma a una serie de decisiones dignas de un circo.

Es preocupante no es solo el caos interno del oficialismo, sino las consecuencias de su improvisación. La justicia electoral fue contundente: no hay tiempo para reimprimir las boletas, y el costo de hacerlo sería de 14 mil millones de pesos. Una cifra abismal que pagaría el contribuyente por una crisis de la "nueva política". En medio de este descalabro, el peronismo hizo lo que mejor sabe hacer: olfateó la oportunidad y analiza un amparo para que la justicia electoral mantenga las boletas con el rostro del renunciado Espert. Una jugada que, lejos de ser un acto de transparencia, huele a intento descarado de sacar provecho del desorden ajeno, cuando todavía no logran ordenar su propia interna.

En un momento en que se hablaba de reordenar un país, la política se concentra en una guerra de trincheras donde la lealtad es un bien escaso y las decisiones de Estado se toman en base a encuestas que los muestran en caída libre, perdiendo por 20 puntos en Buenos Aires.

Este no es el final de un escándalo. Es un capítulo más en una historia que nos da la sensación de ir en un tobogán sideral, donde la caída es para todos. Y en ese tobogán, la confianza se desvanece mientras la sociedad, cada vez más descreída, observa cómo los mismos vicios de la vieja política, de la "casta", se repiten sin importar quién esté en el poder.

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