Más allá del "show" mediático al que nos tienen acostumbrados en el Congreso de la Nación, que dan títulos todos los días a los diferentes medios de comunicación, es hora de poner el ojo en casa. Porque mientras la crisis económica asfixia y el malestar social es moneda corriente, en la "Casa de Piedra" parece que el calendario todavía no termina de activarse.
El 27 de febrero, el Gobernador Sadir dio el puntapié inicial. Atento a los tiempos que corren, adelantó su mensaje respecto a años anteriores, cuando la actividad recién arrancaba en marzo. Días después, el 4 de marzo, los diputados cumplieron con la foto: ingresaron proyectos de peso como las autonomías municipales y tomó estado parlamentario la esperada Coparticipación Municipal. Pero la foto se quedó ahí, congelada.
Dos semanas después, la noticia es que aún no habrá sesión. Lo que es peor: todavía no se terminaron de conformar formalmente las comisiones de trabajo. Diputados que estudian proyectos "en el aire", sin una estructura oficial. ¿Cómo se explica que, en un año que no es electoral, el motor legislativo provincial esté clavado en punto muerto?
El sueldo se percibe religiosamente mes a mes, pero el compromiso con la tarea no parece que sea igual en todos. Algunos de los que tienen dos años más de mandato y otros tantos que llegaron a renovar el aire, no parecen estar listos para bajar al recinto.
En la vereda de enfrente, el Concejo Deliberante capitalino demostró que —cuando se quiere— se puede. Abrieron su año el 2 de marzo y el 5 ya estaban sesionando. Hoy tienen comisiones conformadas, publicadas con día y horario de reunión, y temas listos para bajar al recinto este jueves 19.
La diferencia de ritmo marca dos puntos equidistantes. Mientras el legislativo comunal ya tiene las cartas sobre la mesa, en la Legislatura provincial muchos se toman su tiempo.
Ya vendrá el momento de analizar en qué temas trabajan unos y otros y cuáles son sus prioridades. Pero ahora, en tiempos donde la sociedad exige gestos de austeridad y sobre todo trabajo, ver a los representantes provinciales sin agenda formal no es un buen inicio. No es falta de presupuesto; parece que la voluntad de todos no es la misma.
¿Será que la crisis todavía no cruzó el umbral de la calle Gorriti?