El gobierno de los pueblos de hasta 3.000 habitantes en Jujuy fue modificado por la Reciente Reforma Constitucional de 2023. El punto 4 del artículo 208, sobre "Comunas" (antes Comisiones Municipales), es la clave de la estabilidad y la seriedad institucional. Establece textualmente: “Será Presidente del Consejo Comunal por todo el período de su mandato quien encabezare la lista de candidatos que hubiere obtenido la mayor cantidad de votos en las elecciones respectivas”.
La intención del Constituyente era clara: superar la vieja forma donde los vocales elegían al comisionado entre ellos, una dinámica que generaba disputas estériles, pero, sobre todo, la parálisis en la gestión para los habitantes del pueblo.
Pero la reforma parece que no logró inmunizarnos contra la miseria humana de quienes hasta hace poco prometieron hacer lo mejor para sus vecinos. Las apetencias personales y el protagonismo han vuelto a asomarse, mostrándonos un abanico de escenarios que son un insulto a la seriedad institucional. Desde el 10 de diciembre, hemos visto Jefes Comunales que debieron jurar en escenarios poco comunes, porque no contaban con la llave del edificio comunal.
Peor aún, en un acto de flagrante desconocimiento de la voluntad popular expresada el pasado 11 de mayo, la irresponsabilidad escaló niveles insospechados: Vocales (incluso con mandato cumplido), creyeron poder ocupar el cargo de quien ya contaba con el voto de la mayoría del pueblo, ignorando que la Constitución establece el cargo automáticamente para el candidato más votado.
Desafiando toda lógica democrática, integrantes de un Consejo Comunal desconocieron abiertamente los títulos otorgados por la autoridad electoral, objetando al más votado. La lista de actitudes infantiles y el desprecio por la Carta Magna es interminable, igual que las irregularidades denunciadas por los propios habitantes de las Comunas.
Esta irresponsabilidad no es exclusiva de los pueblos pequeños. En los municipios también hubo “perlitas” que rayan en la frivolidad institucional. En Yuto, el nuevo presidente del Concejo Deliberante justificó la falta de un elemento central para el acto solemne de la jura -la Santa Biblia, instrumento de compromiso moral y espiritual- con la excusa de ser "nuevo en esto". La falta de organización en un acto esencial es una falta de respeto a la función. No se trata de ser nuevo, se trata de ser serio.
El telón de fondo de estos actos no es anecdótico, sino que revela una profunda falta de altura política. Ignoran una Carta Magna rigurosa y recién reformada en 2023 para garantizar la gobernabilidad.
La irresponsabilidad de nuestros nuevos funcionarios legislativos es una burla a la voluntad popular. En política, la falta de seriedad es un sinónimo de falta de gestión. Y ese desorden institucional, al final, lo terminan pagando los jujeños.