Opinión

Los hombres también lloran

hombre llorando
hombre llorando

Laura Astini por Laura Astini | 01-12-2022

Las emociones no diferencian entre sexo, raza, edad o religión. La alegría, la rabia, la tristeza, el miedo son comunes e iguales para todos, lo que sí varía es la manera de manifestarlas o expresarlas

Entre la multitud de creencias limitantes que tenemos arraigadas en esta sociedad está la de “Los hombres no lloran”. Afortunadamente, poco a poco esa idea está siendo derribada y cada vez hay más hombres capaces, no solo de expresar sus emociones, sino también de reconocerlas, gestionarlas, responsabilizarse por ellas y aceptarlas.

Parecería que la masculinidad se circunscribe al límite de lo que podemos y no podemos hacer, de lo que está socialmente aceptado y lo que no.

Esto no significa que todos los hombres tengan que expresar de una determinada forma sus emociones, sino más bien que quien sienta que ha de expresar sus emociones de una determinada manera, lo pueda hacer sin ser juzgados por ello. 

Pero... ¿por qué? ¿por qué un hombre ha de mostrar su masculinidad actuando, sintiendo y expresándose de acuerdo a ciertos criterios sociales si su forma de actuar, sentir y expresarse es diferente?

Expresar lo que uno siente se considera signo de debilidad, cuando en realidad es todo lo contrario: demuestra conciencia de nuestras emociones, de lo que sentimos y de lo que somos capaces de expresar y compartir con los demás.

Crecimos escuchando: “¡No llores!”. Por el contrario, llorar, es sano, es liberador y muy terapéutico. Además, supone interesantes beneficios. Los componentes químicos de las lágrimas ayudan al ojo a protegerlo de bacterias y virus, además de servir como un analgésico natural. Al llorar se segregan ciertas hormonas que causan efectos calmantes al liberar adrenalina y noradrenalina.

Resulta interesante redefinir conceptos estrechamente ligados a la masculinidad, tales como valentía o fuerza. Por ello, en lugar de apelar a la valentía de aceptar retos en los que existe un desafío, ¿qué tal si apelamos a la valentía para pedir ayuda cuando la necesitamos? ¿para ser capaces de expresar algo que nos da miedo, nos causa tristeza, o incluso vergüenza? ¿Qué tal si aquel hombre fuerte es el que abraza a su hija/o cuando llora? ¿y qué tal si el hombre fuerte es el que le dice “te quiero” a un amigo?

Además de llorar, los hombres también cuidan, hacen las tareas domésticas, cocinan, crían responsablemente a sus hijos, piden ayuda y hacen terapia, fomentando algunas de las conductas más bellas que existen, como la de los autocuidados emocionales.

No es casual que el arquero estrella de nuestra selección argentina, Emiliano Martínez, confesara que “tuvo varias sesiones con su psicólogo” luego de la derrota en el debut mundialista. 

Es por todo esto que celebro que cada vez son más los hombres que deciden salir de los estereotipos “tradicionales” y se definen como hombres de acuerdo a su forma de ser, pero sobre todo de acuerdo a su forma de sentir.

A los hombres maravillosos que conozco, a los que forman parte de mi vida y a los que están leyendo esto, les pregunto: ¿Qué espacio le das a las emociones y a la salud mental en tu vida? 

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