Opinión

Nostalgia para el futuro

Nostalgia para el futuro
Nostalgia para el futuro Opinión - Gonzalo Bautista

Gonzalo Bautista por Gonzalo Bautista | 23-10-2022

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Brei dijo que lo habían arruinado todo. Lo amaba, sí, pero el amor no es suficiente.

El daño lo había empujado al abismo. El duelo lo había enfrentado con la bestia. Después de días, semanas, dos meses en la oscuridad, Mar entendió que para salir del infierno tenía que matar una parte de sí mismo. Ofrecer la muerte para seguir viviendo.

Solo dos personas que se aman y no pueden estar juntas atraviesan el origen de la tragedia, la incertidumbre del final.

En el último café, ella reveló su deseo de buscar un lugar para vivir juntos y después viajar. Como esos viejitos sentados en la peatonal. Él, sorprendido, le pidió que no siguiera porque tenía la ilusión fácil. Pensaron que les hacía falta una cama nueva y otra biblioteca. Hasta el beso mientras Brei corría porque la dejaba el 71.

El trabajo hizo que los planes fueran mayores y los viajes más largos. Caminaban otros pasos sin saber que empezaban a despedirse.

Solo me quedan fuerzas para una sola cosa, cierro los ojos, me hago el dormido y te reís. Habíamos vuelto del bar. Imposible olvidar tu pantalón rojo. A chorros usamos el Chevy esa noche.

Fueron al cine, nuestro festival para siempre, y pidieron nunca dejar de hablarse al oído, así, más, oh, más cerca. Subieron a la radio y quisieron que el ascensor no se detuviera. Bajaron por las escaleras. Lo hicieron a oscuras. Apagá la luz.

El pensamiento los había reunido en la misma escuela y una terrible y placentera certeza le invadió el cuerpo: ella era más inteligente. Brei lo encontró en el segundo patio y se sentó al lado. Mar la vio en el congreso y le dijo que parecía una ejecutiva. Eran invencibles.

Cuando te escuché hablar preguntaste si podías usar a Foucault como bibliografía. Después reconoció su voz y con curiosidad la vio por primera vez. Así empieza nuestra historia.

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El lector o lectora atenta descubrirá que puede leer otra historia si empieza por el último párrafo ("Cuando te escuché hablar..."), sigue por el penúltimo y continúa ese orden hasta el primero.

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Seguimos con las recomendaciones de @tourdelibros y, en este caso, una que sigue la línea de nuestra historia.

Isaac Rosa reconstruye en Feliz final (Seix Barral, 2019) la relación de una pareja y su novela es la autopsia de esa muerte: empieza por el final de todo, cuando acaso ya no queda nada y avanza hacia el instante en que se gesta el amor. Estamos haciendo las cosas bien, parece decir.

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Tal vez escribir estas líneas sea el deseo de un acontecimiento, la ilusión del porvenir, la transformación del ego, creer que vale la pena, hasta el final. O solo nostalgia para el futuro.

 

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