Opinión

Si queremos una sociedad crítica debemos hablar de política en casa

Columna de opinión de Elisabeth Amat

Accidente-Cuesta-de-Lipan-3
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Elisabeth Amat por Elisabeth Amat | 31-05-2022

En el año 2023, mi hija que cumple 16 años el mes que viene, podrá votar a los representantes de su provincia y también a los de su país. Un acto que me parece totalmente irresponsable ya que considero que no cuenta con la madurez suficiente para poder hacerlo. Imagínense si todavía no sabe bien quién es; está en proceso de descubrirlo, aprendiendo cada día con el ejemplo que le dan los adultos, las instituciones a las que asiste, los programas que ve en su celular, los medios de comunicación que le invaden cada segundo con sus eslóganes mentirosos. Sin embargo, podrá cumplir deliberadamente su derecho y también su deber prematuro. No me queda otra, al igual que a otros muchos padres, que explicarle en qué consiste la democracia, qué se vota y por qué.

Nuestra realidad es compleja y no podemos esperar que la gente, y más aquellas personas que están aprendiendo a ser adultas, simplemente trasciendan de la ignorancia al entendimiento sin recibir conocimiento alguno. Algo tendremos que hacer al respecto.

Es decir, si queremos que no sean manipulados por unas palabras bonitas de algún charlatán, habrá que discutir política en la mesa y mostrarle las diferencias en los discursos ideológicos o populistas de varios candidatos.

Prefiero hacerlo yo en casa pues no me gustaría que escuche a otros con filosofías macabras. Si no queremos que la escuela, los algoritmos de internet o los medios de comunicación los adoctrinen, deberíamos anticiparles algo nosotros... ¿No les parece?

Además, si educamos bien, estaremos aportando a la sociedad un electorado con mejores condiciones de exigir a los funcionarios que rindan cuentas, lo que a su vez, los obligaría a erradicar cualquier información errónea o las tácticas clandestinas en sus operaciones; y, como consecuencia, tendríamos un sistema más saludable y más eficiente. No sólo esto, sino que los individuos políticamente conscientes, aquellos que no pudieran confundirse o desorientarse con facilidad en dicho ámbito, tendrían muchas más probabilidades de acudir a las urnas y asumir un papel activo en el proceso político. Y no caerían en las garras de un sistema que prefiere a los poco entendidos para poder ser manipulados y a los que saben, desilusionados o defraudados.

Sin embargo, si queremos tener hijos que sepan pensar bien, no creo que a los 16 sea el momento ideal para empezar a enseñarles. Creo que ya habremos llegado tarde. Acudirán a las urnas votando al mismo candidato que los padres, sin saber el motivo, o votando al contrario, solo por fastidiar, siendo fiel a la filosofía con la que se siente cómodo el adolescente.

Para que ellos piensen por sí mismos, tendríamos que empezar un poco antes a poner sobre la mesa temas que nos conciernen a todos... Si queremos una sociedad pensante, crítica, no manipulable, pues habrá que esforzarse, inmiscuyéndonos antes en conceptos que parecen aburridos o que poco nos importan. Me dirás que no tienes tiempo, pero piensa que en Argentina dedicamos unas tres horas a pulular por las redes sociales. Es cuestión de administrarnos y priorizar nuestra educación política para después ponernos a debatir pacíficamente y con argumentos congruentes, con nuestra prole.

Con ciudadanos políticamente educados, la práctica política se depuraría y se adecentaría. Mientras más preparada sea una sociedad, sus libertades, responsabilidades y la calidad de ciudadanía crecería, mejoraría y se fortalecería. De esta manera, se podría crear un poder ciudadano con fuerza suficiente para reclamar la construcción y aplicación de una “Constitución y unas Leyes justas” y una mayor eficiencia de las políticas públicas y los servicios que debe ofrecer el Estado.

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