Opinión
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Soledad-es

"El primer y permanente problema de relación no es con otros sino con uno mismo". La columna de opinión del psicoanalista Sergio Higa
nighthawks
Sergio Higa 18-07-2025
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Los problemas de relaciones entre las personas son, cuando no el principal motivo de consulta, al menos un tema que se termina colando más temprano que tarde en los dichos de quien asiste al consultorio de un psicólogo o de un psicoanalista. Es que hay algo que falla de entrada en toda relación humana porque una cosa es lo que uno intenta decir y otra muy distinta es lo que finalmente logra decir, tal como anunció Freud desde el comienzo mismo de sus obras. Pero que no se logre decir no se debe sólo a una falta de coraje sino de palabras que logren representar de modo fidedigno lo que se percibe, tanto del afuera como del adentro, lo cual termina siendo uno de los fundamentos que permiten justificar el famoso concepto de inconsciente. Así, quien asume la existencia de lo inconsciente asume también la existencia de un punto de soledad propia, incluso para uno mismo, ya que hay una parte del propio ser que permanece sola, aislada y eso es así por el hecho mismo de hablar, por el hecho mismo de estar capturados por el incompleto y ambiguo campo de las palabras. Por lo que se podría decir que el primer y permanente problema de relación no es con otros sino con uno mismo, ya que en el acto mismo de hablar hay algo, un eso, constante, que no logra ser representado.

A esta soledad, que se experimenta cuando uno necesita decir algo y finalmente dice otra cosa, o la dice a medias, le sigue una otra que es la discontinuidad estructural que se instala entre lo que uno dice y lo que el otro escucha, tal como insistía Lacan cuando decía “que se diga, queda olvidado en lo que se dice tras lo que se escucha”... Y sin embargo, debido a la falta de instinto comunicacional, las palabras son lo único con lo que el humano cuenta para relacionarse. Así se logra captar algo del por qué los problemas de comunicación terminan siendo problemas de relación, y luego por qué estos son el motivo más frecuenta de consulta, respecto de lo cual resulta necesario asumir que ello es transversal a todo ser que habla y que un tratamiento psicoanalítico no escapa a estas grietas sino que en todo caso se dedica a conocerlas, acomodándose a ellas y en el mejor de los casos hacer uso de las mismas para lograr armar y/o sostener un lazo, para lo cual resulta necesario sostener en la consciencia esas dos formas de soledades. Así es posible encontrar que el mismo Lacan se asumía sólo en su causa psicoanalítica o que Jacques Alain Miller dijo que una Escuela de Psicoanálisis es la suma de soledades subjetivas.

Pero entonces uno podría preguntarse qué sentido tiene intentar el lazo social si de todos modos el mismo no existe. Una posible respuesta podría encontrarse en Freud, quien una vez se sorprendió al observar que su nieto de un año y medio de edad aceptaba sin llorar cuando su madre se iba y lo dejaba, pero entonces comenzaba a jugar tirando un objeto atado a un piolín y decía “se fue”, luego lo traía con el hilo y decía “acá está”, riendo jubilosamente. Este pequeño ejemplo dio lugar a una infinidad de escritos sobre el juego, la simbolización y la tramitación de la soledad a través de una invención, a la cual podríamos llamar la causa de ese niño. Sin embargo ¿Estaba realmente sólo ese niño o más bien, para lograr su invención, se sostuvo en la mirada de su abuelo para hacerlo? No cualquier mirada por cierto, sino la del propio Freud sobre lo cual uno podría preguntarse si para ese niño Freud era Freud o simplemente era su abuelo, respecto de lo cual se podría decir que para un niño tan pequeño, la mirada de cualquier adulto es un sostén tan poderoso como para un adulto podría serlo saberse sostenido por la mirada de alguien a quien se admira. En tal sentido, Lacan cuenta una breve anécdota que aclara de manera simple este punto diciendo “No hace tanto tiempo una niña me decía gentilmente que ya era hora de que alguien se ocupase de ella para parecer amable ante sus propios ojos”.